Hola, soy Pipo y tengo 4 años. La vida me enseñó que las personas pueden darte esperanzas, pero también pueden romperte el corazón.
Viví mucho tiempo en la calle, buscando agua, comida y un poco de cariño. Algunas personas me daban de comer y yo siempre les respondía con amor. Cuando pensé que por fin tendría un hogar, apareció un hombre que dijo ser mi dueño. Confiaron en él y me dejaron a su cuidado, pero nunca me cuidó.
Me dejó afuera, dormía sobre un cartón bajo el frío, la lluvia y el sol. Yo esperaba que un día me dejara entrar, pero ese día nunca llegó. Cuando se mudó, simplemente me abandonó. Me quedé llorando frente a las puertas, sin entender por qué nadie regresaba por mí.
Soy tierno, cariñoso y me encanta que me mimen. No pido lujos, solo un hogar verdadero, donde mi cama no sea un cartón en la calle, sino un espacio junto a alguien que me abrace al dormir.
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